Entradas marcadas como ‘Viajes’

Festivaleando

Martes, 14 Abril 2009

Cuando en junio de 2002 decidimos finalmente no ir al Festival de Benicassim por problemas de estudios/dineros/padres/transporte y supe que me iba a perder el concierto de Muse pensaba que el mundo se acababa ese día. Quién me iba a decir que años después no sólo los iba a ver dos veces, sino que me iba a convertir en un adicto a estos eventos veraniegos llenos de ‘guiris’ hasta arriba de cerveza y abrasados, conciertos llenos de canciones míticas y anécdotas y fotos para llenar mil álbumes.

festivaleando

Primero fue aquella edición del Santander Summer Festival (que en paz descanse) en julio del 2005, acampados en aquella lata de sardinas Merca, Vicen, Berto y yo (y un día Blanca) en un lugar mágico e inigualable. Después fue mi primer FIB, en el 2006, el festival de dormir en cualquier sitio (playa, coche, suelo…) y ver a grandes cabezas de cartel por primera vez…

Llegó el 2007 y repetimos experiencia, ya con la veteranía de un año y con el concierto de Muse que se quedó pendiente hacía cinco años. Gran ambiente y la misma lata de sardinas esta vez sólo para Berto y para mí… se triunfó con eso.

Y tras un año de descanso ahorrando para este erasmus en Brno, el verano de 2009 me llevará a cumplir otro de mis sueños, el Rock Werchter en Bélgica. El primer fin de semana de julio pondré rumbo allí con Blanca (que espero no repita lo de pegarme con las esterillas) para disfrutar de Oasis, Prodigy, Placebo, Fleet Foxes, Coldplay, The Killers, Bloc Party, M.Ward, Kings of Leon, Nick Cave, Franz Ferdinand, Yeah Yeah Yeahs, Kaiser Chiefs, Nine Inch Nails o incluso Metallica y Limp Bizkit… y muchos más… tachando así de una tacada muchos de los grupos de mi lista de ‘bandas por ver una vez en tu vida en directo

¿Quién queda en vuestras listas? ¿De qué festival tenéis más recuerdos?

Mercadillos

Lunes, 23 Marzo 2009

Llego de Budapest, ciudad increíble, llena de lugares maravillosos y que realmente me ha sorprendido, y lo primero que me apetece hablar es del mercadillo de Ecseri. De los mercadillos en general, y del por qué me encantan.

Mercadillo de Ecseri

Situado lejos de lo que las guías llaman ‘avenida cultural‘ del centro de Budapest, encontramos el mercado de segunda mano de la calle Nagyokrös -tras viajar en metro, tranvía y autobús hasta encontrarlo- el cual mantiene toda su autenticidad a pesar de que los turistas se van dejando caer en buen número -gracias precisamente a esas guías que lo venden igual que las maravillas arquitectónicas a orillas del Danubio-.

Cuadros, cámaras de fotos, osos de peluche, relojes con dibujos eróticos, matrículas, libros, muebles e incluso insignias y ropas nazis así como un puesto totalmente dedicado a Lenin, son algunas de las pequeñas cosas que pudimos encontrar allí. Pero había miles de pequeñas cosas que hacen de estos sitios rincones llenos de anécdotas (las fotos en la tienda de sombreros retro dan mucho juego)

Y es precisamente por esto por lo que me encanta ir a este tipo de mercadillos. Por eso en Londres nos tiramos dos días enteros recorriendo mapa en mano desde Camden a Portobello, pasando por Spitafields o Bricklane. Y por eso se que el día que paseemos por el Gran Bazar de Estambul seré tan feliz. Porque en cada puesto, en cada esquina, en cada viejete que te intenta vender parte de su vida, o cada coleccionista que decide deshacerse de parte de sus tesoros, hay un montón de historia que te hace recordar esos instantes para siempre.

Se que volveré a Budapest y visitaré el resto de lugares que me he dejado atrás en estos dos intensos días allí, pero un mercadillo callejero es un mercadillo callejero.

Un espectáculo bien hilado

Domingo, 8 Marzo 2009

Pese a que sé que éste es un tema que le pega mucho más a la imaginación y ganas de profundizar en las cosas de Blanca (y que seguro pronto trata en su nuevo blog) no quería pasar por alto otro pequeño rincón que encontramos en el viaje por centroeuropa: el museo de marionetas dentro del castillo de Hohensalzburg.

Marionetas en Salzburgo

Y es que la ciudad de Salzburgo es famosa por su teatro de marionetas, uno de los más longevos aún en actividad -desde 1913- que fue creado y dirigido durante mucho tiempo por Anton Aicher, el hombre que flota en el ambiente del pequeño museo que encontramos en lo profundo de un castillo situado en lo más alto.

Las complicadas y fascinantes óperas que se representan actualmente (hasta 13 títulos distintos) en el teatro de la ciudad se podían ver en imágenes grabadas mientras contemplabas las marionetas cuidadosamente labradas a lo largo de casi cien años o probabas la dificultad de manejar cabeza, brazos y piernas de una simple marioneta con seis hilos… La atmósfera que creó Aicher te hace pensar en lo complicado y mágico que puede llegar a ser este mundo de marionetas… puro arte.

¿El mejor chocolate del mundo?

Martes, 3 Marzo 2009

Cualquiera que se precie en conocerme un poco sabrá que soy un chocolatero de primera. Puede que no sea un gran paladeador, pues soy de los que piensa que no hay por qué elegir entre calidad y cantidad: cuanto más y más rico sea, mejor. Por eso devoro tabletas de chocolate, galletas, bombones, tartas y helados con chocolate como si bebiera agua (también bebo mucha sí)

Chocolate en Cesky Krumlov

De las mil anécdotas que ha dejado el viaje con Blanca por centroeuropa, tengo que empezar por la más deliciosa… probablemente el mejor chocolate que haya probado en mi vida. Una pequeña tienda en el centro histórico de un pequeño y encantador pueblo al sur de Bohemia, Cesky Krumlóv, llamada Bon Bon (o algo parecido creo recordar, cerca del Lazebnicky Most) nos obsequió con un pequeño vasito de sabor a gloria.

Al principio nos quedamos un poco extrañados por la poca cantidad que llenaba el vaso a cambio de 45 coronas checas, pero después supimos que era más que suficiente para recordar ese vasito el resto de nuestras vidas. Qué delicia! Imaginad el sabor del chocolate más rico, sin empalagar pero sin ser muy líquido, un chocolate que te llena la boca y se cuela en cada rincón de tu lengua, tus labios… produciendo un estallido de dulce chocolate continuo…

Me quedo con las ganas de volver allí y probar los bombones que llenaban las vitrinas de la tienda, pero se que algún día lo haré, quizá sea la mejor manera de gastar todas las monedas checas que me sobren antes de marcharme de este país algún día…